La Inmutabilidad de Dios: Su Carácter Inalterable.

La inmutabilidad de Dios, su cualidad de ser inalterable y constante, es un principio teológico que se encuentra claramente en las Escrituras. A lo largo de la Biblia, se nos presenta a un Dios que no cambia en su naturaleza, perfecciones, propósitos, promesas y dones. Este concepto se ilustra en versículos como Malaquías 3:6, donde Dios declara: «Yo, el Señor, no cambio.» También se refuerza en Números 23:19, 1 Samuel 15:29, Isaías 46:9-11 y Ezequiel 24:14.

Santiago 1:17 nos ofrece una perspectiva adicional sobre la inmutabilidad de Dios al afirmar que «en él no hay mudanza ni sombra de cambio». Esta declaración nos recuerda que Dios es la fuente de toda bondad y perfección, y no hay oscilación en Su carácter. La referencia a la «sombra del giro» señala que, a diferencia del sol que se mueve y proyecta sombras en la tierra, Dios es la luz misma, y en Él no hay oscuridad ni cambio. Esta comprensión de la inmutabilidad de Dios es esencial para nuestra fe, ya que significa que Dios es digno de confianza y que Sus promesas son seguras.

Existen razones lógicas para la inmutabilidad de Dios. En primer lugar, el cambio implica una secuencia temporal, y Dios existe más allá de las limitaciones del tiempo. Es eterno y no está sujeto a los límites temporales. En segundo lugar, la inmutabilidad es necesaria para la perfección de Dios, ya que cualquier cambio en Su naturaleza sería un cambio para mejor o para peor, lo que es incompatible con Su perfección. Dios, siendo perfecto, no puede cambiar de ninguna manera que afecte Su perfección. En tercer lugar, la inmutabilidad de Dios está relacionada con Su omnisciencia, ya que Dios no puede aprender algo nuevo que no supiera. Cuando la Biblia habla de Dios cambiando de opinión, se refiere a cambios en las circunstancias o en la dispensación y trato externo hacia la humanidad, no en la naturaleza misma de Dios.

Leer:  ¿Quién Es Dios?

Números 23:19 resalta la inmutabilidad de Dios y enfatiza que Dios no es como los seres humanos que mienten o cambian de opinión. Dios es confiable, y Sus promesas se cumplen. Estos versículos confirman la doctrina de la inmutabilidad de Dios, recordándonos que Él es el Ser supremo, constante y fiel en quien podemos confiar en todo momento. La inmutabilidad de Dios es una base sólida de nuestra fe y nos brinda seguridad en medio de las incertidumbres de la vida.

Con amor fraterno.
Pastor Eliseo Núñez, FDB Iglesia